martes, 6 de abril de 2010









Me escapé del mundo 
yéndome al norte, 
pero otro mundo esperaba allá. 
Yo arrimé, 
siempre disparo a mansalva, 
pero esa piel fue particular.  
La hacés bien, 
y aunque te hierva la sangre 
te encadenas para no llamar. 
¿Cómo hacés? Conozco todos tus trucos, 
pero aún así me das que pensar.  
Te guardas el orgullo 
donde nadie pueda dudar 
de que lo tenés. 
Y así vas, sin perder el objetivo, 
pidiendo dos cuando querés tres.  
Ya estoy bien, 
ya me ordené en mi desorden, 
y aquellas voces no me hablan más. 
Por favor, mentime 
y dame la espalda, 
otra vez no quiero patinar.  
Y me esperás, 
más de la cuenta siendo siempre 
la que yo soñe. 
Y firme yo, me encierro en 
que es peor, amar y envejecer.

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